TOXINA BOTULÍNICA

La búsqueda de la eterna juventud hace que muchas personas, especialmente mujeres, recurran a diversos tratamientos para esconder algunas imperfecciones. En los últimos años la toxina botulínica, popularmente conocida como “Bótox”, se ha convertido en la técnica estética más utilizada en todo el mundo.

La toxina botulínica es una proteína producida por una bacteria llamada Clostridiumbotulinum, Su uso en el tratamiento de determinadas enfermedades se aprobó hace años. Más tarde se amplió el espectro de enfermedades susceptibles de recibir este tipo de tratamiento a los problemas cervicales, una enfermedad neurológica que produce contracciones en los hombros y el cuello, y más recientemente se usa también para la hiperhidrosis o sudoración excesiva de axilas y manos.

Como un hallazgo extraordinario y como efecto secundario poco habitual o raro del tratamiento de los trastornos oculares, los médicos vieron que esta sustancia eliminaba las líneas de la piel del entrecejo, esas arrugas situadas entre las cejas y las que rodean a los ojos. Por lo que pasó a convertirse en una sustancia aplicable también al sector de la estética.

Cada vez ha mejorado más su composición, para dejar atrás sus componentes menos naturales y convertirse así en una sustancia que proporciona los resultados estéticos visibles en tan sólo horas.

La aplicación de esta toxina es más frecuente en las líneas de expresión del rostro que suelen aparecer entre las cejas, en la frente o al costado de los ojos (patas de gallo), producto de las contracciones musculares.

La duración del tratamiento es entre 4-6 meses. Hay que dejar pasar mínimo 3 meses para volver a inyectar la toxina siempre que se evidencien nuevamente arrugas de expresión y nuestros expertos lo consideren. Nunca olvidamos que lo más importante es la salud.

Zona a tratar: Tercio superior de la cara: frente, entrecejo y patas de gallo.